martes, 18 de diciembre de 2018

Y el sentido común ¿pa’ cuándo?



Y el sentido común ¿pa’ cuándo?

La soga parte por lo más fino y el pueblo de Puerto Rico es la hilacha a punto de quebrarse. Lo peor es que la mayoría del pueblo va por la vida con los ojos cubiertos con un trapito, distraídos con el día a día porque no saben que del bolsillo pequeñito en el mahón, sí, ese en el que no cabe prácticamente nada, de ahí están saliendo hasta las pesetas para pagar una deuda que ni tú ni yo cogimos. Oh yes my friend. 

Es natural atascarnos en noticias como la de la prohibición de las peleas de gallo. Pero como siempre, nos quedamos mirándonos el ombligo y obsesionándonos con el micromundo de nuestra Patria Boriken. Pero al final, los gallos y todo lo demás que sí indigna al ciudadano de a pie recae en lo que nadie quiere hablar: somos un pueblo colonizado. Y mientras eso siga así el yugo opresor puede decidir quién le echa las espuelas a quién. 

No soy experta en temas de economía y mucho menos de derecho internacional pero recientemente tuve la oportunidad de presenciar el panel “Deudocracia y nuevo colonialismo” organizado por el Frente Ciudadano para la Auditoría de la Deuda y quedé indignada. Yo misma ignoraba muchos datos y verdades sobre nuestra situación actual, específicamente de la deuda. Y así, espantada, decidí escribir estas letras en un ejercicio de reflexión y de alarma. Para sacudir el palo y que caigan los aguacates. 

Escuchamos deuda, deuda, deuda. Deuda ilegal, deuda ilegítima, deuda odiosa, deuda inconstitucional. Pero verdaderamente no sabemos de qué coño nos están hablando, y contrario al buen entendedor, las pocas palabras no bastan. Necesitamos información. Información que la podamos entender, en palabras del pueblo, de los jíbaros, de los jaiba.

Primero. ¿Por qué la deuda es ilegal o ilegítima? O sea, que no nos pertenece y que por tanto no debemos pagarla como pueblo. Porque cuando los chavos se tomaron prestados se usaron para reprimir al pueblo, socavar los intereses y necesidades de la gente y para pagar por proyectos de construcción e infraestructura que nunca se completaron o atentaron contra el bienestar del pueblo. Eso significa que se cogieron los billetes para hacer compra en el supermercado y los gastaron jugando picas en las fiestas patronales. NO usaron el dinero para beneficio del pueblo, al contrario, nos dieron hasta en la madre y no vimos ni un centavo. Entonces, ¿por qué carajo la tenemos que pagar? Que la paguen los que verdaderamente usaron el dinero. 

Para ponérselos en contexto, el mejor ejemplo es el famoso y práctico “gasoducto”. Se tomaron prestados casi 400 millones de dólares para ese proyecto. ¿Tú lo viste? No, porque nunca se hizo. Y los millones de dólares… no aparecen. En qué se usaron… en las picas de las fiestas. En baile, botella y baraja. 

Tenemos 73 mil millones de dólares de deudas en las costillas.

Detengámonos ahí: S.E.T.E.N.T.A.Y.T.R.E.S.M.I.L.M.I.L.L.O.E.S. 

Eso no son chavitos prietos mi gente, eso es grandes ligas. Eso es un billetal para un chispazo de tierra en el medio del mar, rodeada de agua, agua de mar, como bien nos describió la zanahoria el año pasado. 

Entonces, cool, 73 mil millones. ¿Cuántas veces haz caído en un boquete esta semana? ¿Estás satisfecho con la educación que reciben tus hijos? ¿Cuánto ha sido tu deducible en medicinas este año? ¿Cuánto pagaste de IVU en tu última compra? ¿Haz tratado de caminar por una acera últimamente? ¿Cuántos postes de luz funcionan en tu calle? ¿De cuánto te llegó el bill del agua y tan siquiera tienes lavadora?

Vuelvo y pregunto, ¿es justo que de tú wallet marca Marshalls salgan peso a peso esos 73 mil millones de dólares? ¿Por qué no salen de la billetera Salvatore Ferragamo de los ricos que sí los usaron? Y ¿en qué puñeta los usaron?

Claro, pero al carajo los que los usaron y no dieron cuenta. Ahora tenemos la Junta de dioses del Olimpo listos para medidas severas de austeridad, para darnos pam pam si gastamos un chavito de más o menos en servicios básicos, educación, salud y sueldos a servidores públicos que apagan fuegos y salvaguardan la vida. 

Y para la cherry encima del “guipcrim”, tenemos un gobernador sin batuta que se indigna por los gallos y no por 24 mujeres muertas a manos de sus parejas. Tenemos 82 policías acusados de violencia de género, tenemos casas sin techo todavía, IVU hasta para cuando compres los panties en Wish, un sistema energético que se descojona cuando soplan velas en un cumpleaños… y el sentido común ¿pa’ cuándo?

People, guárdense las banderas, las pavas y las palmas. Esto no es cuestión de partidos ni de dimes y diretes. Esto ya es un problema de dignidad y derechos humanos. Es una cosa de sentido común. La recesión es REAL, ¿tú no la sientes cuando el cheque se te va en tres días?

Pero siempre que tengamos la posibilidad de coger un avión, el miedo se queda silente. Porque pensamos, “pues, si la cosa se pone mala me voy pa'l carajo”. Pero este problemón que tenemos no es solamente para los que se quedan, sino también para la diáspora. El que se vayan no significa que los problemas de la Patria se van a resolver, ni los tuyos tampoco.

Hablamos del periodo especial de Cuba, de la pobreza en Venezuela, del peligro del socialismo y el cuco de los comunistas. ¿Tu miraste pa’l lao’? Este ES nuestro periodo especial, y después de María, eso es innegable. 

Nos preocupa que se vayan los gringos (que by the way no nos quieren como estado, 
¡entiéndalo de una vez!) y que se lleven los Mc Donalds. Pero estando aquí se llevan el dinero por cantidades astronómicas “eniguays”. Nosotros somos su cochinito dorado, ¿no lo ven? 

Mira… yo no sé qué más decir. Verdaderamente no tengo ni la más mínima idea de qué coño hace falta para que la gente se ponga los fucking chalecos amarillos y salgan a pedir justicia. Quizás eso es una utopía, un frenesí, un sueño… porque es que “la vida es un sueño y los sueños, sueños son”. 

#auditoriaya #laduedaesilegal #indígnate #únetealaresitencia #infórmate #noalaignorancia

Link para ver el panel completo de “Deudocracia y nuevo colonialismo”. 
Está bien bueno... https://youtu.be/RKkGcgDh5cY

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Dios, por favor, salva al nuevo Rey



Dios, por favor, salva al nuevo “Rey”

Seré breve, dentro de lo que mi mente me permita. Ya conocido los resultados de estas elecciones en nuestro País, hay poco que decir. Los votos reflejan el sentir del pueblo, de una mayoría que aunque algunos no lo queramos aceptar, existe. Estos resultados son un reflejo de lo que queda de País, de lo que piensan “los más”, o de lo que quizás no piensan y la realidad es que se dejaron llevar por tradiciones y pasiones de palmas, pavas y rajones de papeletas.

Hay una canción que me viene a la mente del dúo cubano Buena Fe, y la citaré en este escrito en varias ocasiones. En lo primero que reflexiono es en un verso que dice:
“Ya sé que la anarquía es libertad podrida
y esbeltas democracias como los bonsai,
que hay dictaduras maquilladas de poesías,
que la tristeza va drogada de alegría,
y en las revoluciones... tiempos que esperar.”

Creo que me quita de los labios, de manera muy poética, lo quisiera decir con este texto que hoy escribo y que me da tanto trabajo organizar en mi cabeza. En efecto, la anarquía no resolverá nada y para la revolución hay que esperar, esperar a que despierte el pueblo, ese pueblo que votó.

También la tristeza de nuestro pueblo se drogó en estos pasados meses, con fanatismos y alegrías momentáneas de banderas, caravanas y esperanzas de que tal o cual candidato ganaría. Como ya se ha comentado antes, en Puerto Rico la política es casi o definitivamente el deporte nacional. Sintonizamos los debates, vemos los videos y le gritamos al televisor o publicamos las incidencias en Facebook tal cual estuviéramos viendo una pelea de Cotto o un juego mundial de béisbol.

Unos le van a un equipo, otros le van a otro, hay quien les importa un carajo y por supuesto el que le va a un equipo que sabe que no ganará, como fue la historia de los Cubs hasta este año. Los fanáticos de verdad los apoyaron año tras año a sabiendas que otra pela probablemente sería el resultado. Pero los de verdad no se quitaron y este año recibieron la gran sorpresa de una victoria en no sé cuántos años, creo que 71. Quizás eso pase con los partidos minoritarios en algún momento, tanto dará la gota sobre la piedra que eventualmente puede que cave un hoyo.

Volviendo a nuestro nuevo gobernador, quisiera resaltar la línea de la canción sobre las dictaduras. Incluso me tomaré la libertad de parafrasear también a Antígona Pérez: "poesía, claro que poesía"… si tenemos un gobierno azul que tendrá las manos atadas con las sogas del imperio que nos amarró la pesada PROMESA que nos han hecho. Entonces nosotros sí vivimos en una dictadura maquillada de poesía, la poesía de la “esbelta democracia como los bonsai”. Pensamos que el pueblo votó, que el pueblo decidió… ¿decidió qué? Una cara, un nombre, un color, una ideología… que no servirá de nada.

Que pesado este escrito, que pesimista. Pero es que no puedo evitarlo, me ha golpeado la noticia del nuevo presidente gringo, incluso más que la de aquí. Confieso que había comenzado a escribir esto hace unos días, antes de que pasaran las elecciones. Había hecho un borrador pensando que Hillary ganaría. Y me encuentro ahora re escribiendo todo un párrafo... incrédula. Había escrito todo un halago de cómo los "iunited steits" se había apuntado otra victoria eligiendo a una mujer, como la de haber elegido un presidente negro dos veces. Pero no, lo acabo de borrar todo. Finalmente Estados Unidos tiene su "America great again", eso es lo que querían, ahí lo tienen: un presidente misógino, racista, imbécil e impredecible. Ahí está su "commander and chief", un tipo que lo único que conoce es la banca rota y que cambiará a la nación más poderosa del mundo. ¿Cómo? Eso está por verse, pero no auguro nada bueno.

Lo más irónico es que el nuevo Gobernador de Puerto Rico está listo con su cartapacio debajo del brazo para montarse en el avión e ir a pedirle a Trump la estadidad. Y lo que va a recibir es un "you're fired!" Quizás es muy prematuro, pero probablemente seamos la generación que vea a Puerto Rico finalmente libre. No como Albizu, Hostos, Lolita ni muchos más lo imaginaron. No con la lucha patriótica, pero con la estupidez humana.

Todo eso estaría muy bien pero me sigue preocupando lo que pasó. ¿Dónde están las minorías, las mujeres, los indios, los negros, los gays, los latinos? ¿Dónde están los que eligieron a Obama? ¿O es que este reguero de hillbillies estaba en sus madrigueras y ahora salieron a votar por quien les prometió una América blanca? Ay Hitler, ¿porqué tenías que reencarnar en un morón?

¿Y los puertorriqueños votaron? Aquí o allá, votaron (espero). Al menos eso estuve viendo en las redes. Y la verdad hay más puertorriqueños allá que acá porque los estatus que he leído últimamente de mis “amigos” en “feisbuk” tienen que ver con alguien que se fue del País o incluso que ellos mismos ya no viven en la Isla. No tengo miles de “frens”, pero para mi eso es una muestra de la nueva realidad. Ya todos o casi todos vivimos con gente en "la otra orilla” (otra canción de Buena Fe, curioso el parecido ahora con Cuba, ¿no?). Ya no es el vaso el que está medio vacío, es la Isla la que se vació. Y aquí seguimos viviendo como los árboles, fuertes, sí, pero estancados, enterrados, quietos, silentes… esperando. Y como dice la canción que inspira este escrito, “vivir como los árboles, creo que no es vivir.”

Aunque no logro aún digerir los resultados en los "Ejtados Unidos", mientras más lo pienso, no me extraña ni me mueve quien ganó o dejó de ganar aquí en Puerto Rico. Yo estaba ya “redi” pa’ lo que viniera. Más por la realidad de la Junta que nada. Y esto es lo que hay. No es resignación, es la realidad y hay que mirarla a la cara. ¿Revolución? Vamos, apúnteme. Yo sigo aquí con mis pequeñas revoluciones hasta donde me lo permite la vida. Con mi voto me siento tranquila, voté por candidatos que reflejan mis preocupaciones y pareceres. No voté por estatus, voté por propuestas. Y por eso, con mi decisión de por quienes voté me siento “libre, libre, como el pensamiento impredecible… libre, libre, lo menos manipulable posible”. (cito nuevamente otra de las tan brillantes letras de este grupo)

Ya, se me agotaron las palabras. Así que terminaré con la misma canción inicial que recoge mi sentir y con una plegaria al cielo para que ilumine al nuevo Rey aquí en la Isla, y al nuevo Rey de la otra orilla:

“Qué difícil quitar o poner
o lavar o manchar
donde ha pintado el tiempo.
Más ateo que el sol
me pertrecho de amor
y grito con mi esfuerzo:

Dios, por favor, SALVE AL REY,
de olvidarse de aquel que le miente.
Por favor, salve al rey,
de callarle la boca a la gente.
Que al descuido de un olvido sin razón,
van heridas en las almas
toda una generación.

Yo pido, Dios, por favor, salve al rey,
que de iguales, somos diferentes
Dios, por favor, salve al rey
que en sus manos va vida y va muerte
y tras ella tanta gente quedará
suplicándote lo mismo sobre el rey que venga atrás
Y el otro y el otro y el otro... que venga atrás"

Aquí toda la canción "Salve al Rey" de Buena Fe

domingo, 11 de septiembre de 2016

“Jalta” y “preocupá” por la Junta




“Jalta” y “preocupá” por la Junta


Hablemos de la Junta en arroz, habichuela, pollo asao’ y aguacate.

Me preocupa de sobremanera que estando en pleno momento en que la Junta de Control Fiscal comienza a operar, he estado hablado con varias personas que aún están incrédulas y me preguntan “¿pero eso va de verdad”?... Ehhh, no sólo va, ya vino y ya llegó.

Y ¿porqué me preocupa que la gente aún no cae en cuenta de que algo esta pasando aquí y de que no están muy claros de lo que es este “promise” que nos ha hecho el Gobierno Federal? Ante el peligro y lo desconocido tenemos que informarnos. De otro modo, continuaremos sentados viendo las noticias como si estuviéramos viendo visuales del Tercer Mundo cuando realmente estamos viendo a Puerto Rico. Enajenados. Así no se puede “people.”

Y no me gusta que cuando le explico a la gente sobre PROMESA veo el brillo borrarse de sus ojos y hasta me dicen "dialo, que bajón. Yo me quiero ir pa' mi casa y no hacer na'". Pero tenemos que saber, la opción no puede ser la ignorancia. Ignorance is NOT bliss. Por lo menos yo no lo creo. 

Aclaremos lo más importante, PROMESA es un acrónimo de “Puerto Rico’s Oversight Managment Economic Stability Act”.

Entonces mi primera duda, si un organismo de poder como PROMESA, que “promete” manejar y estabilizar, llega a un país a asumir responsabilidades y la toma de decisiones medulares remplazando de alguna manera la autonomía y poder del Gobierno actual… ¿no es esto un tipo de “Golpe de Estado”?

Y si es un Golpe de Estado, ¿porqué la gente no está más indignada? Y no me refiero al campamento de la Chardón ni el día de la barricada y el “pepper spray”, que es un buen esfuerzo independientemente de los señalamientos que le han hecho. Me refiero a una indignación masiva como País, como cuando cientos de personas ocupamos la avenida Piñero y nos sentamos en el pavimento en acto de desobediencia cuando la huelga de la UPI. Pero por el momento sólo protestan un grupito de “subversivos” porque aparentemente, si me dejo llevar por la gente con la que he hablado, la mayoría del pueblo no tiene ni la más mínima idea del alcance de este organismo ni de la Ley que lo creó. Y pues, no se pueden indignar por algo que no conocen y no entienden. Y ahí viene la inercia social.

La mayoría de la gente aún tiene dudas sobre este tema pese a los esfuerzos de la prensa, comentaristas, comunicadores y los blogueros de hacer “breakdowns” y ruido sobre el tema para explicarlo de 8 mil maneras distintas. Pero la verdad, es un tema denso, está hecho como para confundir. Y no es menos cierto que el vocabulario que se usa en mucha de esta cobertura mediática es uno ambiguo y más confuso aún. Por ejemplo, dicen que la Junta va a “recomendar” esto y aquello. “Recomendar”. Y uno dice, “a bueno pues cool, nos van a orientar y recomendar soluciones para el meollo”. Pero luego más abajo te espetan el detallito de que si el Gobierno no cumple con las “recomendaciones” viene el debacle Universal. Y esto confunde, tienen toda la razón.

Pero también hay muchas personas con las que me he encontrado y de otras que me han contado que están de acuerdo con la Junta. Porque la línea de pensamiento es “bueno que nos pase” porque nosotros mismos nos metimos en este revulú eligiendo a políticos corruptos. Y piensan “pues mejor que vengan otros a arreglarlo porque evidentemente nosotros lo que hacemos es empeorarlo cada cuatro años”.

Quizás me vería tentada por satanás a estar de acuerdo con este razonamiento. Y digo quizás porque para yo caer de ese lado de la hamaca tendría que haber una Junta diversa, inclusiva y representada por todos los sectores que velan por el desarrollo económico del País. No sólo economistas y banqueros. Que eso está “nice” porque el problema es de “chavos” pero la economía de un país se puede levantar de otras formas, no sólo cortando de aquí y de allá. Tampoco estoy de acuerdo en este poder “omnipotente” que le han dado a estas 7 personas ni la inmunidad que tienen.  Y mucho menos que haya sido impuesta por los gringos que no tienen ni la más mínima idea de cómo se bate el cobre en Borinquen bella. Y el escritor Eduardo Lalo lo explicó muy bien en un mensaje que dio hace poco; “no se puede confundir la cuenta bancaria personal con el desarrollo de una sociedad”. No, not, nee, não, niet, nein… qué se yo, el punto es que NO, no se puede, en el idioma que quieran.

Además, y esto es lo más que me ronca los ovarios, ¿Cómo es posible que como parte de la “Junta Milagrosa” se encuentren responsables de parte de la deuda misma. ¡Y encima, le dan inmunidad! “Oh beibi yizus…!!!!!!” Y no es sólo uno, ya pronto le seguirán sacando trapos sucios a los demás. Porque estarán inmunes ante la ley pero el Internet es chota y nadie se escapa. Hasta la Matosantos se fue enredá’ con su foto del DUI. Porque este modelo de Junta lo han hecho en otros Estados, pero con estas joyitas que nos pusieron, Obama botó la bola fuera del paqrue. Es más, la bola llegó a Júpiter.

En estos días estuve en la Convención del Colegio de Abogados cuando el juez federal, Juan R. Torruella, de tendencia anexionista, catalogó a la Junta de superflua, irrelevante y que “representa el acto mas denigrante despectivo y anticolonial que se haya visto en toda nuestra relación con Estados Unidos”. Y para que mi quijada cayera más cerca al piso, instó a crear un movimiento de resistencia civil.

Para que un pro-pecosa incite a la resistencia en contra de una ley impuesta por los gringos, la olla de grillo explotó como bomba nuclear y se acerca el apocalipsis. Y así mismo es mi gente, esto es denigrante. Aunque piensen que nos lo merecemos por “votamos por los mismos”, ningún país se merece ser manoseado por extraños. Además, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Todos los países son pecadores y peor, son los primeros en tirarle peñones a los demás.

Aquí nos están tratando como el adolescente rebelde e irresponsable que le roba los chavos de la cartera a la mai’ y lo mandan para un reformatorio. Y saben qué, eso mismo hemos sido. Perate, hemos no, pal carajo, yo no voy a seguir asumiendo una culpa que no es mía. Yo no vendí bonos, ni trukié contratos ni vivo con escoltas pagadas por ti. Negativo. Esta deuda no es mía. Mis deudas son las tarjetas de Rooms to Go y de Mueblerías Berríos. Ya. Esto de la junta me tiene preocupá, sí, pero me tiene “jalta”, “cansá”. Esto es un bollete y un dolor de cabeza. Y lo peor es que estamos pagando justos por pecadores.

Es como dijo Eduardo Lalo: “no vale decir que esto es lo que quieren los puertorriqueños porque la decisión no es y nunca ha sido nuestra”.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Tanta queja cansa


Tanta queja cansa

“Dale Juana con la matraca”. Ese es el dicho que me viene a la mente en estos días. Vivimos entre queja y queja TODOS LOS DÍAS. Y muchas veces ni nos damos cuenta porque ya lo hacemos en piloto automático. Quejarse ya es como lavarse los dientes. Yo misma me he agarrado quejándome hasta cansar. Es más, este escrito completo será una descarga y una queja. Que si la cosa está mala, que si el país está jodío, que si el gobierno es corrupto, que si pa’qui, que si pa’lla. Y la verdad, ya estoy hasta la zereta (y no tengo idea de cómo se escribe esa palabra.)

Y no es menos cierto que cada día el País y la vida me patean el trasero, lo que me da pie y motivos de queja. La última fue que me robaron la cartera y el celular. Literalmente metieron la mano en mi cartera y sacaron mi “wallet” y mi celular. En el supermercado. A las 10:00am. Si, así como lo leen. Esa era la gota que me faltaba para colmar la puñetera copa, llena de tantos encojonamientos y malos ratos que se pasa en estos tiempos, en este País.

Y permítame hacer dos aclaraciones. En este escrito encontrarán palabras directas porque traté de pensar en alternativas intelectuales pero no hay otra forma más clara de decir: “esto está cabrón”. Y también quiero hacer hincapié en que soy consiente que, en general, en el Caribe el quejarse es común. Conozco bastante bien a Cuba y a Dominicana y se quejan igual. Pero dado a que Puerto Rico es mi país y donde vivo actualmente, me concentraré en esta Antilla Mayor.

En estos días, haciendo gestiones para recuperar mis tarjetas robadas me di cuenta de todo lo que nos quejamos. Me tuve que chupar horas de filas con gente quejándose. Y la verdad no es fácil. Me tomó tres días sacar mi licencia porque tuve que hacer tantas filas y me mandaron para tantos lados que no era, que el proceso fue eterno. ¿Quién no se queja cuando va a un CESCO? ¿O a Hacienda? Hello, obvio que van a llover las quejas. Colectivamente nos quejamos tanto que podemos tapar una tubería como la que se atascó de condones en la Villa Centroamericana en Mayagüez 2010.  Y si no vieron esa portada del periódico, son demasiado jóvenes para leer esto. 

¿Y cuál es la alternativa a la queja? ¿“Yo no me quito”? I don’t think so. En este caso el “reverse psychology” no funciona conmigo. No es que no quiera ser positiva o ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío. Es que mi vaso lo que pide es un Malibú con china pa’ bajar el estrés. No podemos seguir viviendo la mentira. Alguna vez fuimos la “Isla del Encanto”… alguna vez. Ya siento que eso no es real. No me tomen a mal, yo amo Puerto Rico. Para mi, esta es mi patria, mi isla, mi todo, mi primer amor. Adoro mi bandera, el calor, las montañas, las palmas, el cielo azul... Pero me ahoga el pensar que nos van a imponer una Junta que decidirá el destino de la Isla, sea o no encantadora. Eso es como si te mandaran a rehabilitación y te asignaran un tutor que tome las decisiones por ti. No es mucho más que eso mismo. Y como bien lo dijo la oficial que está investigando el caso de mi cartera: "Ya esto es mucho con demasiao'".

Creo que sufrimos el síndrome de la mujer maltratada. Mientras más nos jode el país, los políticos y la burocracia, más decimos “él va a cambiar”, “él no es así”, “fue mi culpa”, “es que no puedo vivir sin él”… Ay mira “polfavol”. Al pan, pan. Y al vino, coca cola.

Jamás pensé que iba a sentirme así. He tenido momentos en el pasado en que he pensado mudarme de País. ¿Quién no? Pero para estudios o por aventurar. No obstante, este año, cada día que pasa, lo siento más cerca. Y me duele, me duele en el alma. Porque yo no me quiero ir. Yo quiero enrollarme las mangas y meter mano. De verdad que sí. El que me conoce sabe que sí.

Pero ya no me levanto con las mismas ganas. Ya no lucho por las cosas con el mismo gusto. Y mira que yo me he jodío por este País, por la cultura, por la educación, por las comunidades… Pero ya no importa cuán positiva trato de estar, las decisiones de los “otros” en el poder van a afectar mi día, van a afectar mi humor. Entonces ando por la vida con cara larga, encojoná con el mundo.

No sé pa’ dónde irme, la verdad no he buscado todavía en Kayak.com. Pero la cruda realidad es que en este País, en estos momentos, a mi generación, la generación de jóvenes profesionales se nos niega la posibilidad de trabajo seguro, con buena paga y beneficios. Gente como yo, con preparación a nivel graduado tienen que tener cuatro part-times “to make ends meet”. Y al final del mes, ni eso da pa’ pagar las cuentas. Son pocos los que tienen la suerte de pegarse con un “guiso” fijo. Y ¿entonces? ¿Qué se supone que uno haga? ¿Aguantar los golpes “porque él no es así o él no lo quiso hacer”?

Probablemente muchos otros países estén igual o peor. Pero cuando no hay más fondo que tocar, uno empieza a buscar otras alternativas y se tira la maroma de intentarlo porque REALMENTE no tienes nada que perder.

Y por eso nos quejamos, porque ya no tenemos nada que perder pues hemos perdido hasta la esperanza. Nuestro destino cuelga en las manos de un corillo nombrados por los gringos, dos partidos locales que ya se han robado los clavos de la cruz y las joyas de la Corona; y dos perlas como candidatos a presidir el País que al final, toma las decisiones por nosotros.

Entonces, ¿cómo carajo no me voy a quejar? Y sí, me canso de la queja. Quiero cambiar de canal y no criticar tanto, no lloriquear tanto. De ponerme el cuero duro y aguantar los golpes. Pero eso cansa más.

Se avecinan unos meses para los que hay que prepararse como uno se prepara para un huracán. No hay forma de saber qué nos espera en el 2017. Mano, la verdad es que “we can’t catch a brake”.

Y mientras tanto, ¿qué nos queda? Virar la cara y poner la otra mejilla porque la que tenemos puesta ya está colora’. 

 "Stay strong people". Y si tienen que quejarse para desahogarse... hágalo, pero no llegue hasta el cansancio. Los demás no siempre tienen la culpa.